
En el corazón del Centro Penitenciario de Monterroso, en Lugo, late una emisora singular que ha transformado la rutina de los internos: Radio Vacaloura.
Nacida hace apenas dos años, esta iniciativa se ha convertido en un puente hacia el exterior y en una herramienta de reeducación que abre puertas donde antes solo había muros. Su nombre proviene del monte Vacaloura, el paraje donde se asienta el penal, y refleja la voluntad de dar voz a quienes, por circunstancias de la vida, se encuentran privados de libertad.
La programación de la emisora acompaña a los internos las 24 horas del día. La música es el eje central, adaptada a los distintos momentos: ritmos más enérgicos por la mañana, melodías tranquilas al caer la noche. Pero lo que realmente la hace especial es la posibilidad de dedicar canciones a familiares y amigos, un gesto sencillo que fortalece vínculos y aporta esperanza. En un entorno donde la comunicación con el exterior es limitada, estas dedicatorias se convierten en un hilo emocional que conecta a los internos con sus seres queridos.
Aunque los medios técnicos son modestos —una emisora antigua y sin sala insonorizada—, la mayor parte de la programación es de producción propia. Dos internos, Abel y Diego, se han convertido en los responsables de la parte técnica, aprendiendo edición de audio desde cero y demostrando que la radio también es un espacio de aprendizaje.
Sus programas incluyen entrevistas, divulgación cultural, historia, cine y literatura, siempre en castellano para favorecer la integración de internos de distintas nacionalidades. La diversidad cultural se refleja en cada emisión, convirtiendo la emisora en un espacio común donde todos pueden participar.
Radio Vacaloura no se limita a entretener: también educa y sensibiliza. Algunos internos continúan sus estudios de ESO o incluso universitarios a través de la UNED, y la emisora se convierte en un complemento formativo. Además, varios han participado en charlas en institutos, compartiendo sus experiencias para advertir a los jóvenes sobre los riesgos de las adicciones y las malas decisiones. La radio, en este sentido, se convierte en un altavoz de prevención y conciencia social.
Otro aspecto relevante es la visibilidad que ofrece a colectivos como el LGTBI+, aún poco reconocidos dentro de las prisiones. La emisora se plantea como un espacio de reivindicación y normalización, donde se pueden abordar temas que habitualmente quedan silenciados. Así, Radio Vacaloura no solo abre puertas hacia fuera, sino también hacia dentro, fomentando el respeto y la convivencia.
El impacto de esta iniciativa es profundo. Para los internos, supone una oportunidad de expresarse, de aprender nuevas habilidades y de sentirse parte de un proyecto colectivo. Para el centro, es una herramienta de reeducación que humaniza la vida penitenciaria. Y para la sociedad, es un recordatorio de que la radio sigue siendo un medio transformador, capaz de tender puentes incluso en los lugares más inesperados.
En definitiva, Radio Vacaloura demuestra que la comunicación es libertad. Aunque los muros del penal limiten el movimiento, las ondas hertzianas permiten que las voces de Monterroso viajen más allá, llevando consigo mensajes de esperanza, aprendizaje y humanidad.

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