La “radio de los muertos”, una tradición de Afganistán

En la era de las redes sociales, una emisora que por décadas leyó al aire los nombres de los fallecidos en el día no encuentra público.

A través de décadas de golpes de Estado, invasiones y guerra interminable, los afganos sintonizaron Radio Afganistán todas las mañanas y todas las tardes para escuchar los nombres de los recién fallecidos.

Una de las voces que escucharon a menudo leyendo esos avisos fúnebres pertenece a Mohamad Agha Zaki, locutor estatal durante más de 42 años. Durante gran parte de ese periodo, su contraparte en la estación ha sido Ziauddin Aziz, el empleado que lleva presuroso a Zaki los mensajes que el público lleva a la pequeña ventana de “Obituarios” de la estación.

“¿Avisos hoy?”, preguntó Zaki en un amanecer reciente después de abrir la puerta del “Departamento General de Locutor” al toquido de Aziz.

No, contestó Aziz.

Habían pasado semanas sin que nadie llegara a la pequeña ventana, sólo cuatro obituarios en 40 días, aunque definitivamente habían muerto muchos más.

Allí el tiempo se difumina y la historia se manifiesta como una serie de aislados avisos radiales a la nación.

“Yo estaba acostado aquí”, comenzó Zaki, describiendo una noche en 1979 cuando un presidente respaldado por los comunistas fue asesinado y otro asumió el cargo.

Un oficial del partido vino y le indicó a Zaki que se pusiera detrás del micrófono. “Anuncie que ‘la segunda ronda de la revolución nacional democrática del pueblo ha tenido éxito’”, dijo Zaki.

En los 90, estaba aquí cuando las facciones guerrilleras llegaron al poder después del colapso del gobierno respaldado por los soviéticos e inmediatamente comenzaron a pelear entre sí.

Y a través de todos esos años, las personas trajeron sus avisos de defunción.

El formato siempre era el mismo: enumerando a todos los parientes varones, desde la relación más cercana a la más lejana y terminando el aviso con el nombre del difunto y la hora y el lugar del entierro. Pero si la fallecida era una mujer, no obtenía la dignidad de su nombre —siempre era la esposa de tal y tal, la madre de tal y tal.

Hubo una época en que la transmisión de “Avisos de Defunción” con frecuencia se prolongaba casi el doble de su horario de una hora, con Aziz corriendo docenas de veces al estudio con actualizaciones. Ya que se leía la última muerte y la gente escuchaba la recitación de la oración coránica final —“Pertenecemos a Dios y a él regresamos”— las radios se apagaban.

Ahora, todo parece haber desaparecido. No es que la gente no esté muriendo, es que el programa y la radio lo están haciendo.

Un golpe fue la llegada de las redes sociales, donde los avisos se difunden fácilmente sin costo. Otro fue un aumento de cinco veces en el precio por palabra de los avisos. Luego vino el coronavirus, restringiendo el movimiento y desalentando las grandes reuniones.

Aziz, de 42 años, todavía comienza sus mañanas antes de que la ciudad se despierte, llegando en su scooter a rezar la oración del amanecer a las 4 de la mañana en la mezquita cercana antes de llegar a la estación.

En su mayoría, abre y cierra sin ninguna entrada nueva en el registro.

Pero para Zaki, hoy de 62 años, quien dijo estar listo cuando llegue la jubilación, ¿por qué no quedarse con la gloria del pasado?.

“La gente todavía escucha la radio —en las zonas rurales, en las montañas, en las aldeas”, dijo Zaki. “Porque éste es el idioma de la nación”.

Fuente: Clarín



Categorías:Emisoras

Etiquetas:,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: