
Puede parecer una afición de otro tiempo, asociada a emisoras rudimentarias y usuarios de edad avanzada, pero la radioafición está muy lejos de ser un vestigio del pasado. Sigue viva, evolucionando y, en muchos casos, convirtiéndose en una actividad imprescindible. Cada 18 de abril, desde 1925, se celebra el Día del Radioaficionado, una fecha que recuerda la vigencia de una comunidad que en España suma unos 32.000 miembros y cerca de cuatro millones en todo el mundo.
La radioafición es, ante todo, una forma eficaz de comunicarse, especialmente en situaciones de emergencia. No es un pasatiempo improvisado, sino que requiere de una autorización administrativa previa y una formación técnica. Pero, una vez dentro, el abanico que ofrece a quienes la practican es amplísimo. Lo explica a RTVE Noticias Mario Lerma, cuyo indicativo es EA1JAY, ingeniero de telecomunicaciones de 24 años que entró en este mundo por su afición «al cacharreo». Después de ocho años, lo que comenzó como un acto de curiosidad se ha convertido prácticamente en una filosofía personal: «Podría definir la radioafición casi como una forma de vida, porque al final, más que una afición, es un ecosistema de aficiones».
Un ecosistema vibrante que sigue creciendo y transformándose, adaptándose a los nuevos tiempos. Lejos queda el estereotipo del camionero con emisora o del jubilado pasando las horas muertas frente al micrófono, metido en la buhardilla de su casa. Hoy conviven aspectos tan diferentes como la experimentación técnica, el aprendizaje de idiomas o incluso el contacto con el espacio: «Desde hablar con los astronautas de la Estación Espacial Internacional hasta crear nuestra propia red móvil en radioafición… Tenemos donde escoger», asegura EA1JAY.
Contrariamente a lo que podría pensarse, internet, en lugar de arrinconarla, le ha dado un nuevo impulso, ya que ha facilitado el intercambio de conocimiento, la divulgación y la incorporación de nuevos perfiles. También ha modernizado costumbres tradicionales, como el envío de tarjetas QSL para confirmar contactos, que ahora pueden verificarse al instante. Aun así, la radioafición mantiene su esencia: la curiosidad y la experimentación constante. «Internet no es una herramienta que afecte negativamente al hobby, sino que al final lo potencia», considera EA1JAY, quien también es presidente de la Región 1 del Comité de Juventud de la Unión Internacional de Radioaficionados, que abarca Europa, África, Oriente Medio y el norte de Asia.
Aunque es cierto que la media de edad de los radioaficionados sigue siendo alta, también lo es que el relevo empieza a notarse, y no solo en términos generacionales. La presencia femenina, históricamente menor, también va en aumento: «Al final, es un poco herencia del mundo de la ingeniería, que hace años era principalmente de hombres, y poco a poco, por suerte, está cambiando. Las chicas se están integrando cada vez más, y la proporción es mucho mayor que la que podía haber antes».

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