Con la radio pegada a la oreja, Wesley Wudea pide silencio a sus nietos. En los países afectados por el ébola, como Liberia, este medio se ha convertido en la mejor forma de comunicar con las poblaciones de regiones recónditas.
“Hay gente que no habla una sola palabra de inglés”, por eso “sin el programa en nuestro dialecto, nunca habríamos sabido qué precauciones tomar frente al ébola”, explica este profesor jubilado que habla basa, como la mayoría de la población de Saint John, una aldea situada a unos 20 km del puerto de Buchanan, al sureste de la capital, Monrovia.
Por eso, Wudea nunca se pierde el programa de información en basa en la radio Gbehzohn. Así, adoptó la costumbre de decir a sus hijos y nietos que se laven frecuentemente las manos, algo a lo que obedecen sin rechistar.Según él, gracias a estos programas, los aledaños se han sensibilizado con las medidas de prevención contra el ébola y el imperativo de no tocar a los enfermos o los muertos.
Hasta el punto que algunas prácticas sociales como darse la mano o tocar a un difunto durante el funeral parecen haber desaparecido.La radio Gbehzohn, instalada en el corazón de Buchanan, duplicó su tiempo en antena en lengua local desde que se inició la epidemia, explica su director de programación, Isaac Siegal.“Antes, solo emitíamos 15 minutos tres veces por día en basa. Hoy hemos pasado a tres veces 30 minutos diarios”, precisa.
(Liberia AFP)

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